Explorar. Inspirar
Artículo 16 Mar 2021

Tras el VUCA, las transformaciones del mundo BANI

 

Cuando pensábamos que la pandemia había confirmado para nosotros todo el diagnóstico de «mundo VUCA» que vivimos (volátil, incierto, complejo y ambiguo); empezamos a oír que el VUCA ya empieza a quedarse obsoleto. Que ya no consigue reflejar con exactitud la reciente evolución que ha puesto el mundo del revés. Y que tal vez ya no implique la enorme y caótica carga de sentimientos en relación con la nueva normalidad que se va imponiendo. Ahora tenemos lo que muchos empiezan a clasificar como «mundo BANI».

¿Todavía desconoce el significado de esta sigla? En inglés: Brittle (Frágil), Anxious (Ansioso), Non-linear (No lineal) e Incomprehensible (Incomprensible). Si le ha preocupado no conocerlo y no estar debidamente actualizado, le damos la bienvenida a las sensaciones del escenario BANI. En nuestro caso, cuando oímos esa expresión por primera vez, en una conferencia, nos surgió la duda de si la habíamos entendido correctamente. «¿BANI? ¿Nos hemos perdido algo?» En definitiva, ¿la definición para ese contexto complejo no sería VUCA?

Muchos dirán que BANI es un grado más acentuado de VUCA, una «actualización», reflejo de una transformación que ya era rápida, pero que se ve acelerada y potenciada por la pandemia. Otros pueden decir que BANI es solo el lado más oscuro y caótico del mundo VUCA. O también que un término es el sucesor del otro, ya que las certezas y las clasificaciones tienen una vida cada vez más corta en el mundo actual. Lo cierto es que ese mero debate ya nos muestra que ya nada es fácilmente clasificable o etiquetable, no importa el punto de vista. Sin embargo, lo más importante, más que las siglas, es la reflexión que trasciende a los acrónimos y cómo puede afectarnos.

Para evaluar mejor nuestro entorno actual, es esencial retomar un poco el concepto VUCA y entender cómo era una analogía casi perfecta para entender nuestros tiempos:

Con cambios instantáneos, los acontecimientos son inesperados y volátiles. Y es difícil determinar causas y efectos. Para quedarnos con un ejemplo: la radio tardó casi 40 años en alcanzar una audiencia de 50 millones de personas. La televisión tardó 13 años en conseguir el mismo alcance; Internet, cuatro. El escenario es cada vez más efímero y veloz.

“ La radio tardó casi 40 años en alcanzar una audiencia de 50 millones de personas. La televisión tardó 13 años en conseguir el mismo alcance; Internet, cuatro. El escenario es cada vez más efímero y veloz”

Debido al ingente volumen de información, es más difícil tomar decisiones. Estamos hablando de otro componente VUCA: la incertidumbre. ¿Cómo anticiparse a los hechos -actitud obligatoria en nuestros días- frente a tantas transformaciones? Además de eso, hay también otro componente que complica las cosas: las experiencias pasadas muchas veces no son aplicables al momento para ayudar en la toma de decisión en cuanto al rumbo, es decir, no podemos agarrarnos a la previsibilidad.

Debido a la volatilidad y a la incertidumbre del escenario, la complejidad es todavía mayor. La repercusión de un determinado hecho o un problema es mucho más rápida y en niveles que necesitan ser debidamente analizados. Y, una vez más, es otro factor añadido que obstaculiza la elección del camino más adecuado.

Por último, tenemos la ambigüedad. Se mezclan diferentes realidades. Ya no existen dos lecturas similares realizadas por dos personas diferentes. La dicotomía, las evaluaciones simplificadas del contexto y la estandarización de comportamientos ya no explican el mundo, no nos ayudan a entenderlo.

Todo eso es el VUCA. El término, acuñado hace ya varias décadas, ha adquirido más sentido si cabe a partir de los años 2000, y más fuerza con el avance de la tecnología. Con el desafío planteado a las organizaciones, los paradigmas del VUCA fueron asimilados por los ejecutivos y por las escuelas de negocios. La apropiación del término y de sus conceptos ayudaba a las empresas a ubicarse en un entorno cada vez más incierto, ayudando a diseñar estrategias más ágiles, redefinir modelos de negocio, entender la competencia y a las partes interesadas. En el 2008, con la crisis financiera mundial, que tuvo como telón de fondo la quiebra de Lehman Brothers, el concepto adquirió todavía más relevancia en el mundo de los negocios para la toma de decisiones en un escenario desestabilizador.

El concepto VUCA parecía haberse convertido en una brújula útil en un mundo cada vez más difícil de entender. Pero la pandemia y la mayor crisis sanitaria en décadas lo han enturbiado todo de nuevo y han potenciado una serie de sentimientos desestabilizadores en las personas.  Y llegamos al concepto BANI.

“La pandemia y la mayor crisis sanitaria en décadas lo han enturbiado todo de nuevo y han potenciado una serie de sentimientos desestabilizadores en las personas. Y llegamos al concepto BANI”

Tal como sucedió con VUCA, el término ya había sido acuñado antes de lo que pensamos. Su autoría se atribuye al antropólogo, autor y «futurista» norteamericano Jamais Cascio, que lo presentó en un evento en el Institute For The Future (IFTF), en Palo Alto (California), en 2018. La idea surgió dos años antes de la pandemia, pero a partir de esta vuelve a estar de rabiosa actualidad.

Cascio ha dado conferencias en Ted Talks sobre medioambiente, aspecto en el que se interesan cada vez más las empresas conscientes. En el 2009, publicó el libro Hacking The Earth, Understanding The Consequences of Geoengineering. En el mismo año, fue seleccionado por la revista «Foreign Policy» como uno de los 100 principales pensadores mundiales.

El primer artículo escrito por él sobre el mundo BANI, «Facing the Age of the Chaos», se publicó en abril de 2020 en su página del Blog Medium. Cascio resume la transformación que ha cambiado la historia de la humanidad y muestra que es necesario ir más allá del concepto VUCA para intentar entenderla: «Situaciones en las que las condiciones no son simplemente inestables, son caóticas; en las cuales los resultados no son simplemente fáciles de prever, y sí completamente imprevisibles. O, para usar el lenguaje particular de esos contextos, situaciones en las cuales lo que sucede no es simplemente ambiguo, es incomprensible.»

A partir de las provocaciones planteadas por el antropólogo, podemos reflexionar mejor sobre esas características de la «Nueva normalidad BANI»:

Frágil (Brittle) – Se deriva de los esfuerzos para maximizar la eficiencia, para extraer hasta la última gota de valor -dinero, energía, comida, trabajo- de un sistema. Vivir en un mundo conectado hace que las fragilidades, antes restringidas a localidades y a grupos específicos, repercutan en efecto cascada en todo el planeta. Esa condición de fragilidad puede reflejarse en la inseguridad de los empleos, de las empresas que corren el riesgo de quebrar y en las transformaciones en la evolución del mercado.

Ansioso (Anxious) – Las incertidumbres (mundo VUCA) son tantas ahora que generan una ansiedad desmedida y la sensación constante de impotencia. Todos han empezado a sentir un poco en su piel la «enfermedad del siglo 21», con miedo de lo que pueda suceder o salir más, independientemente de lo que hagamos. Un mundo ansioso es aquel en el cual apretamos el botón «F5» del teclado en todo momento para actualizar las noticias y descubrir el próximo hecho sorprendente. También encontramos esa característica de ansiedad en el comportamiento representado por otra sigla (¡una vez más las siglas!): la FOMO, que traduce la expresión en inglés «fear of missing out», en otras palabras, el miedo a estar al margen de lo que está sucediendo, de estar perdiéndose algo. Un ejemplo de ello es la necesidad constante de estar actualizado en las redes sociales en tiempo real, durante todo el día. La ansiedad refleja la angustia y el estrés de los tiempos actuales, acentuados por la inseguridad en relación con la salud y con los riesgos de contagio de la COVID-19.

No lineal (Non-linear) – Lo que era complejo, a su vez, se ha convertido en no lineal, sin un único sentido, llevando a múltiples destinos. Los sistemas de causas y consecuencias pasaron a ser desconectados o desproporcionados. Eso nos recuerda directamente a la pandemia. Imposible haber previsto cómo la aparición de un virus en un punto de Asia iba a repercutir en todos los acontecimientos (desafortunadamente trágicos) que hemos visto en diferentes partes del mundo. El concepto de «aplanar la curva» de los casos de COVID-19 es de forma inherente una guerra contra la no linealidad.

Incomprensible (Incomprehensible) – El intento de encontrar todas las respuestas ya no tiene tanto sentido. El análisis obsesivo de datos puede causar sobrecarga para entender o dificultar la distinción entre el ruido de una señal. En este aspecto, el concepto BANI camina por el terreno de la resignación. Según este, como muchas veces es difícil intentar traducir o entender el escenario, considerarlo indescifrable puede ser la premisa para poder dar un paso adelante e intentar encontrar el propio rumbo.

En un análisis simplista del BANI, puede parecer que el mundo no tiene salidas. Sin embargo, la historia nos ha enseñado a mirar más allá. Imagine la sensación de total inestabilidad de salir de una cultura dicotómica para absorber las demandas del mundo VUCA. En la perspectiva histórica, podríamos decir que fue un tiempo corto. En pocos años, muchas empresas emergentes se han convertido en gigantes del mercado, especialmente en tecnología. En la pandemia, sectores mayoritariamente offline (salud y educación, por ejemplo) han pasado a ser online en cuestión de meses.

“El concepto BANI camina por el terreno de la resignación. Según este, como muchas veces es difícil intentar traducir o entender el escenario, considerarlo indescifrable puede ser la premisa para poder dar un paso adelante”

Desafíos renovados

 

Es difícil prever si el mundo seguirá del modo en que lo define el concepto BANI o si el acrónimo caerá en desuso o perderá sentido a medida que los escenarios evolucionen o retrocedan, dependiendo del punto de vista. Es pronto para hacer previsiones. Sin embargo, independientemente de ese debate, es fundamental la reflexión sobre las oportunidades y los aprendizajes que podemos sacar de estas nuevas señales que surgen en la Nueva Normalidad.

En medio del diagnóstico de tantos sentimientos negativos y desafiantes (como ansiedad, fragilidad e impotencia), se han descubierto algunos caminos alternativos, especialmente por los líderes de diferentes sectores de la sociedad.Entre los «antídotos» están la empatía y la preocupación por todo, por lo social. Es decir, la conciencia de que muchas de las angustias e inquietudes del mundo BANI no son meramente individuales. La nueva visión de propósito de las empresas orientado a todos sus interesados, presente en iniciativas como la del Business Roundtable (lanzada por directores ejecutivos de las grandes empresas norteamericanas en el 2019), es una respuesta a ese mundo incomprensible, frágil, ansioso y no lineal.

En el 2021, el fundador y presidente ejecutivo del Foro de Davos, Klaus Schwab, destacó que era necesaria una «Gran Redefinición» del capitalismo. «Necesitamos pasar de un mundo basado solo en objetivos materiales a un mundo mucho más consiente del bienestar de las personas», declaró. Ese ejercicio transformador debe estar capitaneado por liderazgos genuinos y conscientes. Luiza Trajano, una de las principales referencias en el sector empresarial brasileño y en el tema del desarrollo sostenible, suele decir: «La empresa se orienta a lo que el director ejecutivo quiere. Si él no compra una idea, no sirve para nada querer que alguien compre lo que él no ha aceptado para sí mismo.»

El tiempo dirá si el concepto BANI será pasajero o no. Pero ya hemos entendido que hay cada vez más cambios radicales en curso. En un artículo reciente sobre el nuevo acrónimo, el filósofo e historiador brasileño Leandro Karnal cuestionó la necesidad de «etiquetas definidoras del mundo». «¿Cambian algo los conceptos en cascada?», preguntó.

Al margen de las clasificaciones, tenemos el «desafío de afrontar los retos». En ese sentido, para conseguir afrontar ese nuevo mundo BANI, que parece ser más frágil, necesitaremos resiliencia. En caso de ansiedad, probablemente conseguiremos salir adelante con un mayor ejercicio de empatía.  La falta de linealidad puede contraponerse a dosis mayores de flexibilidad y anticipación. Y nada mejor que la transparencia y la sinceridad para lidiar con lo incomprensible. Todos los caminos están abiertos para esas oportunidades, y no hay respuestas prediseñadas. Una conclusión es cierta: el momento no podría ser más adecuado para las transformaciones.

 

Cleber Martins
Director General de LLYC en Brasil
Es periodista y abogado con amplia experiencia en el sector de comunicación en Brasil. Durante 15 años ocupó cargos en Folha de S. Paulo, incluso como editor de negocios y editor adjunto de economía. Formado en la USP (Periodismo y Derecho), también es titular de un MBA en Informaciones Económico-Financieras y extensión en Ciencias Políticas y Relaciones Gubernamentales.
Adélia Chagas
Directora Senior en LLYC Brasil
Adélia ha trabajado en comunicación corporativa durante 16 años en los principales segmentos de la economía de los sectores público y privado. Actualmente es Directora Senior en LLYC Brasil y anteriormente ha trabajado para empresa como Grupo Máquina y clientes como IRB, Xerox, BRMalls, Ambev, Zara, C&A, J&F, BTG Pactual, Microsoft, JHSF, Racional, Lemann, Abrinq y Smart Foundations. Es graduada en periodismo por la PUC-SP, con especialización en Comunicación Corporativa por la FGV-SP y un MBA en Personas y Administración por la Escuela de Negocios de la PUC-Río.

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